La economía de la atención: por qué enseñar a los estudiantes a gestionar su atención es más importante que enseñar contenidos
Vivimos en la economía de la atención. Millones de dólares se invierten cada segundo en capturar un recurso escaso: lo que los estudiantes eligen mirar, escuchar y pensar. Las notificaciones, los algoritmos de redes sociales, los diseños adictivos de las aplicaciones y el flujo constante de información compiten por un bien preciado. Los estudiantes no pierden la atención porque sean "distraídos" o "vagos". La pierden porque el mundo digital está diseñado para robarla. En este contexto, enseñar a gestionar la atención no es un complemento del currículo. Es, probablemente, la habilidad más importante que podemos enseñar. La atención no es infinita A menudo tratamos la atención como si fuera un recurso ilimitado. "Presta atención", decimos, como si fuera un acto de voluntad pura. Pero la neurociencia es clara: la atención es un recurso limitado, agotable y vulnerable. Al igual que un músculo, se fatiga. Al igual que una batería, se agota. Y al igual que un ...




