Ir al contenido principal

Entradas

Destacado

El inglés como hábito: por qué la consistencia es más importante que la intensidad

  Hay un patrón que se repite una y otra vez entre los estudiantes de inglés: empiezan con mucha energía. Se proponen estudiar dos horas al día. Se compran libros, se apuntan a aplicaciones, se hacen horarios. Y durante dos semanas, son imbatibles. Luego, la energía se agota. Un día se saltan el estudio. Otro día están demasiado cansados. Y al final, pasan semanas sin apenas practicar. El inglés queda en el cajón, esperando el próximo pico de motivación. Y cuando vuelven a abrir el cajón, se sienten frustrados: el inglés sigue en el mismo sitio. No han avanzado. Y lo peor, han perdido parte de lo que ya habían aprendido. Este ciclo es tan común que casi parece inevitable. Pero no lo es. El problema no es la motivación. Es la estrategia. El mito de la motivación como motor del aprendizaje La mayoría de los estudiantes de inglés confían en la motivación. Creen que necesitan sentirse motivados para estudiar. Pero la motivación es un recurso poco fiable. Aparece cuando hay novedad o em...

Últimas entradas

El miedo a hablar: por qué te bloqueas en inglés (y cómo desbloquearte de una vez)

La gramática no es el enemigo: cómo aprender las reglas sin que te impidan hablar

El vocabulario pasivo vs. activo: por qué sabes más palabras de las que usas (y cómo activarlas)

El mito de la fluidez perfecta: por qué los nativos también cometen errores (y cómo dejar de obsesionarte con la perfección)

El poder de la escucha activa: por qué entender inglés es más difícil que hablarlo (y cómo mejorar tu oído)