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La educación emocional no es una moda: por qué enseñar a sentir es tan importante como enseñar a sumar

Un niño que grita en medio de la clase. Una adolescente que no quiere levantarse de la cama. Un alumno que responde con insolencia cuando se le corrige. Durante décadas, estas conductas se etiquetaron como "mal comportamiento" o "falta de carácter". Se castigaban, se ignoraban o simplemente se atribuían a una personalidad problemática. Hoy sabemos que detrás de cada conducta hay una emoción que el niño o adolescente no sabe identificar, expresar o regular. Y esa habilidad —la inteligencia emocional— no es innata. Se aprende. Y la escuela es el lugar perfecto para enseñarla. El mito de que las emociones no pertenecen al aula Todavía hay quienes piensan que la educación emocional es una moda pedagógica, una concesión a la sensibilidad moderna o una pérdida de tiempo que resta horas a asignaturas "serias". Nada más lejos de la realidad. Las neurociencias han demostrado que emoción y cognición son inseparables. No se puede aprender bien si se está ansioso, enf...

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