La evaluación que aplasta y la retroalimentación que eleva: repensar cómo medimos el aprendizaje
Un examen devuelto con una gran "C" roja en la parte superior. Una calificación numérica que resume un trimestre entero. Un comentario genérico al final de un trabajo: "Mejorable". ¿Cuántos estudiantes han perdido la motivación, la curiosidad o la confianza en sí mismos al recibir este tipo de evaluaciones? La evaluación tradicional se ha convertido en un fin en sí misma, en un veredicto que clasifica, etiqueta y, demasiado a menudo, aplasta. Pero evaluar no debería ser sinónimo de juzgar. Evaluar debería ser sinónimo de crecer. El problema del examen como foto fija La mayoría de los sistemas educativos miden el aprendizaje como si fuera una fotografía: una instantánea de lo que el alumno sabe en un momento concreto. Pero el aprendizaje no es una foto; es una película. Es un proceso continuo, lleno de avances, retrocesos y momentos de comprensión repentina. Reducir ese proceso a un número o una letra es como juzgar una película completa por un solo fotograma. Además...







